Hoy en día y debido a los tiempos que corren, escuchar y ver la palabra ‘Low Cost‘ está más que a la orden del día. Empresas de todo tipo: hostelería, mobiliario, transportes, alojamientos, bazares… se han sumado a la estrategia de los precios bajos pero, ¿realmente es low cost lo que estamos adquiriendo o es solo una estrategia? ¿Estamos ante una enorme ganga? ¿Es un mona vestida de seda?

Qué entendemos por Low Cost

Esta moda de los precios tirados a cambio de sacrificar calidad, viene impuesta de primera mano por el mercado asiático. Chino, principalmente. Pero los tiempos cambian y ahora todo el mundo quiere sumarse a este fenómeno que parece ser que da gran resultado empresarial.

Lo que todos queremos es viajar barato, comer barato, dormir barato… Pero todo es cuestión de conceptos y/o puntos de vista. A mi entender y, en nuestro caso particular que es viajar, este modelo es muy ambiguo. Que me pinten un viaje low cost a un país con una renta inferior al mío, no tiene mucho sentido, ya que por caro que sea siempre lo voy a ver como un chollo. Al ser más barato… Visitar un país más barato que el nuestro no significa que todo vaya a ser low cost, aunque nos los parezca. Si te alojas en cinco estrellas, por barato que te cueste, no tiene el efecto o la consideración de low cost. Como ejemplo contrario, un sitio más caro que nuestro origen pasa exactamente lo mismo. Me puedo alojar en un hotel normalito y que me cueste un riñón. Si calidad/precio está muy bien, el hecho de pagar más que en otro sitio no significa que no sea low cost. Y ese, solo ese, es el verdadero espíritu low cost, ofrecer productos o servicios con una calidad igual o superior pero a un precio más bajo de lo normal.

Que no te vendan la moto

Un producto o servicio barato no tiene porqué sacrificar su calidad. Sí sus prestaciones o comodidades, en el caso de transportes. No quiero volar en avión un poco más barato a cambio de que vayan justos de queroseno o que se ahorren en revisiones. Recortando en oficinas, tarjetas de embarque clásicas u otras historias, pues sí. Las estrategias de marketing son infinitas, y siempre nos van a hacer creer que es más barato, aunque no lo sea. Incluso a veces es más caro, pero te meten esos ‘Formato Ahorro’ que te hacen comprar.

Con los billetes de avión pasa lo mismo. Estás haciendo el check-in online y mientras te ofrecen hoteles, coches, restaurantes… todos con un descuento aparente. Es fácil caer en la tentación de sumar a la cesta de la compra este tipo de cosas y más cuando ya lo teníamos más o menos en mente. Mi recomendación es que lo mires aparte, en la mayoría de los casos. Seguro que encuentras algo mejor.

Aunque no todo es malo, a veces, hay ofertas muy buenas de algunas compañías aéreas de bajo coste. Con alguna que otra pega, siempre, como que la ida casi te la regalan y la vuelta te sale por un ojo de la cara o que justo no hay el día que tu quieres ir. Casos como el de Qatar Airways, que ofrecía en enero viajes de larga distancia a precios realmente bajos, hay pocos.

Compras y Reservas Online

El más común de los viajeros, utiliza Internet para sus reservas de vuelos y alojamientos. Lo normal es que lo hagas con antelación, por lo comprarlo más barato en determinadas fechas. Lo mejor es cogerlo unos meses antes, aunque si estás mirando varios días el mismo destino, fechas… Lo más lógico es que el precio suba cada día que lo mires. ¿Real? Es probable que no. El 99,999% de las webs utilizan cookies para saber el uso que le das a la web. Así que ya saben que estás interesado en ir a Nueva York en Agosto. Cuanto más lo mires, más va a subir el precio. Con esto, te dan una sensación de compra ya o cada vez será más caro. Solución: borra la cookies o haz estas cosas con el Modo Incógnito o a través de una VPN. Te llevarás una sorpresa, aunque tampoco esperes a que no suba un céntimo. Subirá lo que tenga que subir, pero no por tu culpa. Esto es extensible a todo tipo de compras por la red. Algo que busques más de dos veces te va a aparecer por todas partes durante días: en Facebook, Twitter, Google… las empresas online te persiguen, para que piques.

Lowcost, ventana de navegación privada

En definitiva, que tal y como están las cosas, hay que andarse con mil ojos. Leerse la letra pequeña de las cosas antes de darle al botón de comprar puede salvarnos de acabar inscritos a cualquier oferta sin sentido que lo único que quiere es tener nuestros datos y, nuestro dinero.

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