Londres: día 3


Acumulando ya unos 50km a pie, damos por acabado el día de hoy. Y si no fuese por el metro… Pero como es caro que te cagas, pues para ir o volver.

Desayuno temprano y pa la calle, con un fresquete bueno de esos secos como en Castilla la Mancha y un poco nublado. Directos para Camden Town, a ver el “mercadillo” Camden Market.

Para ir, lo más rápido ha sido bordeando un canal, que no tengo ni idea de como se llama pero es tipo Venecia pero hecho un asco. Los barcos están amarrados y destartalados y el agua “disgusting” total. (Ascazo).

Londres

Pero entre la mala hierba siempre hay un trébol. Ya cuando creíamos que llegábamos al Camden Town había un barco molón. Una especie de librería. Un bookshop. Deberíais venir para verlo, vale la pena.
Por fin en la zona. No te imagines un mercadillo al uso, aquí hay galerías, por una calle, por otra. Es una p***a locura. Hay de tó. Y verlo todo diría que es imposible por la de callejones y cosas que hay.

Te empiezas a meter y pim pam. Comida, ropa gótica, chaquetas, bolsos, bisuterías, skates, relojes, carteras, gente rara…

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Y por uno de esos callejones, imagínate, 11 de la mañana, un hambre que te cagas, olor a comida… y una china va y nos da a probar una bola de pollo frito que estaba como  la madre que lo parió de buena. “Patri, media vuelta que pillo una bandeja de bolas de pollo”. Tremendas. Era la paradita pa llenar el depósito. Vueltas y más vueltas hasta que un trozo de pizza nos ha hecho hacer otro break para devorarlo. Mal, porque se ha puesto a llover como si fuera invierno. Emm. A esperar porque por esos laberintos a ver quien es el listo que llega al metro que estaba a 900 mts según el gps…

Gas a tope en el momento que ha dejado de llover y dirección al British Museum. Se puede decir que había mucha gente, y no digo lleno porque es enorme. Para ser sincero, a nosotros no nos ha parecido para tanto. Será la fama. Mucha piedra, bisutería y muertos de hace muchos años. ¡Coño! Como en Atapuerca. Bah, ni verlo entero, tantas vasijas juntas, y guiris pullulando… Lluvia al salir otra vez.

Bueno, la guinda del día para la noche (tarde). Visita al Tower Bridge. Pero de camino, una paradita por Leadenhall Market, que si no os suena, como a mi hace 4 horas, es donde Harry Potter compra el pajarraco, la varita, etc. Seguro que al cambio de Pounds de la época se dejó un pico.
Bueno, seguimos camino a Tower Bridge, y una imagen cojonuda. De repente, una manada de gente todos trajeados que salían del distrito financiero venía hacia nosotros. Claro te acojonas. Te paras y sigues esquivando gente durante un buen rato, miles. Todo el santo día currando para luego salir escopeteado digo yo que a casa. Y así día tras día. Ganarán miles de libras pero no tienen ni idea de vivir. Calidad de vida, cero. Así que se jubilan y vienen a comer paella lo que les quede de vida. Parecerán pocos en la foto, pero eran ciento y la madre y no paraban.

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Por fin llegamos al Tower Bridge. Impresionante. Es grandioso. Y de noche mejor que de día. No lo he visto más que de noche, pero fijo. Poco que añadir. Lo ves, lo cruzas, más puestos de comida, bolsos, etc. que ya hemos pasado de cotillearlos.

Y ahora, una duchita y pal sobre. Qué tanto andar y fast food es agotador.

¡Sigue la ruta! -> Día 4


Nota: Si queréis otro punto de vista de la ciudad, Londres for Dummies.